El Consuelo
tiene alas suaves
y voz profunda.
Levanta
mi cuerpo encogido
con sus redes
de seda.
Todo está bien,
susurra.
Quisiera
permanecer así
para siempre.
Quisiera
no sentir miedo.
Todo irá bien,
susurra.
Pero sé
que es mentira.
También El Consuelo
me abandona.
También sus suaves alas
alzan el vuelo.
La tierra fría
me envuelve.
No me abandones,
grita una voz
que no es la mía,
que soy yo
de ella.
El Consuelo,
con voz queda,
se disculpa
y se aleja.
Trago afilados cristales
que rompen mi voz.
No te vayas,
no te vayas.
Marcha,
y solo el silencio
me acuna.
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