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lunes, 23 de marzo de 2020

Día 2: La Angustia


Cierro los ojos.
Alambre de espino
a mi alrededor.
Se curva y retuerce
dibujando mi silueta,
y se acerca.

Tendida en el
frío mármol.
Gritando
sin voz,
llorando
sin lágrimas.

Como una anaconda
que me acecha,
buscando alcanzar
mi cuerpo,
hincar sus espinas de metal
en mi carne blanda.

En la punta de mis dedos,
en la planta
de mis pies.
Lo noto
alrededor de mi garganta,
deslizándose.

Alambre frío
y caliente,
tibio de muerte
y henchido de vida,
latir inquieto
de un dolor descarnado.




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