He detectado
que existen ciertos ciclos algo curiosos. Hoy estás bien y mañana
tienes la sensación urgente de que te falta algo. Sin tan siquiera
saber qué es y un poco por jugar a las adivinanzas intuyes que tiene
algo que ver con la soledad. Estás bien, pero. Y ese pero te
inquieta, empieza a palpitar como una molesta picadura de mosquito
hasta ocupar un lugar privilegiado en tu mente que en ningún caso
querías otorgarle. Pero se las arregla para estar ahí martilleando
dentro de tu cabeza. Piensas en lo genial que es follar y te dices a
ti misma quiero hacerlo. Quiero conocer a alguien y quiero besarlo y
que me bese y me agarre el culo. Recuerdas lo bien que te sientes
cuando eso pasa y después vas y lo haces con alguien que no te
convence y lo haces de todos modos porque sabes que mientras no te
guste demasiado no podrá hacerte daño. Eso que ocurre con algún
tío cualquiera por supuesto no se parece en nada a la idea de Follar
que tenías en mente pero ya está hecho. Ahora solo sientes
vergüenza y te dan ganas de reír y piensas por qué lo he hecho. Y
no tienes lo que hay que tener para afrontar que te toca ser la
cabrona que deja al otro colgado sin más así que esperas que sea él
quien desaparezca por completo y si no lo hace le contestarás por
educación hasta que se haga evidente que no te gusta y te llame
zorra y deje de hablarte. Te lo encontrarás algún día por la calle
apartarás la mirada y pensarás que al fin y al cabo él no tenía
la culpa de no gustarte. Solo se vio atrapado en una situación de
mierda con una tía que trataba de alcanzar algo abstracto sin éxito.
No es culpa suya seguramente era un buen tío. Pero tampoco es tu
culpa joder. Te acuerdas de Morrisey cantando aquello de soy humano y
solo quiero ser amado como todo el mundo y te sientes identificada
pero recuerdas que Morrisey era una basura de persona y esperas no
ser en el fondo otra basura humana demandante de afecto.
De todos
modos lo acabas olvidando y tras un periodo prudencial de abstinencia
te vuelves a descargar tinder o vuelves a enviarle un whatsapp a esa
persona a la que te habías prometido no escribir más. Como una
serpiente que se alimenta cada tres meses para después volver ya
saciada – o sencillamente harta- a su madriguera. Me acuerdo de ese
tío en concreto porque casi le conté cosas verdaderamente
personales. No llegué a hacerlo por supuesto pero al parecer me
sentí lo bastante cómoda como para saborear la idea de soltarlas y
eso ya es algo. De todos modos no nos hemos vuelto a ver. Hablamos de
películas y música, él compartió conmigo algunos grupos y yo
compartí otros. No le gustó nada de lo que le enseñé. Cómo podía
escuchar aquello y no gustarle era algo que no alcanzaba a entender.
Cualquier ser humano es capaz de percibir determinadas vibraciones es
algo casi ancestral.
No entiendes
a Soto Asa porque es música del futuro.
No me hace
sentir nada.
Cualquier
persona que conserve el pulso siente ganas de mover el culo con esto.
Las ganas de
mover el culo no son un sentimiento.
A veces es
el único sentimiento que me permito. Por supuesto no dije eso en voz
alta.
Me encogí
de hombros. Seré demasiado sensible entonces.
Pensé en
esa condición tan concreta de "persona sensible" que tan
bien conocía. No dejas de ser una mindundi más en la maquinaria con
tus estudios mediocres tu trabajo de mierda y tus aspiraciones
corrientes. Tu casi imperceptible talento no te da ni de lejos para
pagar las facturas. No eres un genio así que tus extravagancias no
son tratadas como tal. Solo eres una rara. Una rara bastante
normalita además. Nadie espera de ti que tengas una vida totalmente
tradicional pero tampoco que te desvíes demasiado de la norma. Te
dijeron alguna vez que eras brillante y te lo creíste. Tienes cierta
capacidad que te separa de las percepciones habituales que intuyes
tiene la gente de tu alrededor. Pero eso no te hace mejor, como
alguna vez se te pasó por la cabeza cuando rondabas los 13 años.
Esa idea absurda no era más que un mecanismo de defensa para paliar
la tristeza que te producía saberte invisible, fantaseando con un
suicidio trágico y llamativo mientras escuchabas my chemical romance
cualquier sábado por la noche y llorabas hasta quedarte dormida.
Descubres poco a poco que esa leve sensibilidad creativa no va a ser
la llave maestra de tu venganza contra una sociedad de la que no te
sientes parte y no, tampoco eres mejor que el resto. Esa
insignificante sensibilidad solo te hace, una vez más, ser la rara.
Entonces sientes que todo el mundo te quiere a pesar de, y no debido
a. Creces y o bien te esfuerzas por encajar a toda costa o exageras
hasta el extremo tus pequeñas rarezas imitando a algún genio
maldito un enfant terrible un Nietzsche de marca blanca. En cualquier
caso vas a terminar haciendo el ridículo.
Pero
obviamente tampoco dije nada sobre esto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario